Inicio 10 Ideas Encuentro Obama


La táctica del Partido Conservador y sus medios afines para frenar a Barack Obama es clara y directa: desprestigiarle. Así lo destacaron ayer Tom McMahon y Jennifer Palmieri, dos expertos en comunicación política que trabajaron en el equipo del demócrata en su carrera hacia la Casa Blanca y que estuvieron en Madrid para conmemorar el primer aniversario del triunfo electoral de Obama.

Ambos coincidieron en señalar que los republicanos son conscientes de que la batalla para recuperar el espacio perdido es más dura de ganar en el campo de las ideas, en el debate de las alternativas, por lo que se han lanzando a una feroz campaña de críticas exageradas y, hasta podríamos decir infantiles, si no fuera porque calan entre ciertos sectores de la población: quizás lo más ideologizados y extremistas pero también los que más se movilizan.

Un dato habla por sí sólo: más del 30% de los republicanos opinan que Obama es un presidente ilegítimo porque siguen dudando de su partida de nacimiento. Como recordó McMahon, este ataque formó parte de la precampaña, cuando los demócratas no le dieron demasiada importancia por lo “ridículo” del argumento, encontrándose ahora que dicho mensaje tuvo su efecto. Para ambos, la estrategia de los republicanos es evidente: quieren enmarcar el debate reviviendo, una vez más, uno de sus viejos recursos, el del miedo. Los ejemplos son variados, como sus intentos por presentar a Obama como un peligroso socialista que destrozará el país y lo pondrá a los pies de sus tiranos enemigos.

“Están empeñados en desacreditarle con todas sus fuerzas porque es la única forma que ven para reconstruir sus apoyos”, señaló Palmieri en un encuentro celebrado en un hotel de Madrid y organizado por la Fundación Ideas, el Center for American Progress y la Asociación de Comunicación Política (ACOP).

No obstante, y a pesar de sus intentos, los conservadores tienen largo camino por delante en esta tarea, eso a pesar de sus recientes victorias en Nueva Jersey y Virginia. Y es que según McMahon, a diferencia de épocas anteriores, los republicanos están divididos y sin un liderazgo claro: por un lado, los denominados conservadores fiscales y, por otro, los conservadores en temas sociales. Lejos quedan sus años dorados, a mediados de los 90, cuando Newt Gingrich se puso al frente de un ejército disciplinado y unido en torno al famoso “Contrato con América” que impuso su ley de hierro en el Capitolio y extendió la retórica conservadora a lo largo y ancho del país.
 

alt